Germán Pallardó Roca - 26-08-2005 13:46:56 | Categoria: Entretenimiento
Un día de estos cometeré una locura sangrienta con katanas y fuego.
Yo trato de ser siempre una buena persona, en parte por las leyes que rigen este país, que si te las saltas te pueden ocurrir cositas malas. Además, siempre que puedo intento entrenar mi empatía, viendo las motivaciones de los demás, adivinando sus sentimientos, etc... Vamos, que intento ponerme en su lugar. Pero es que lo de esta cajera del Consum me mata.
Esta semana, con todo el rollo de que me llamaron de Atento bajé del chalet y me quedé de Rodríguez en casa, con todos los riesgos y ventajas que ello implica. Pero hete aquí que mi señora madre tan sólo había dejado productos congelados en casa, así que ayer, para añadir un poco más de variedad a mi dieta decidí ir a comprar. Bueno, por varidad entiéndase pizzas y postres variados, que mis habilidades culinarias son escasas. Seguro que me entendeis.
El caso es que fuí al cajero y, pensando en el fín de semana, saqué 50 euros, con tan mala fortuna que en lugar de dármelo variadito la máquina demoniaca me lo escupió en un solo billete. “Bueno, no pasa nada” me dije “ya me cambiarán en el Consum”. Y vaya si me cambiaron.
Llegué allí y empecé a llenar la cesta, que si dos pizzas, que si coca-cola, que si chocolate... y me dirigí a la caja. Allí me aguardaba una cajera con pinta de bull-dog con almorranas que masculló un “hola” y procedió al recuento de productos. El total eran 9 con algo. Ni corto ni perezoso saqué mi flamante billete y se lo dí. Al verlo, se le debió saltar una almorrana, porque me miró, volvió a mirar el billete y me soltó un “¿no tienes algo más pequeño?” con voz de “¿tú eres tonto chaval?”. Ocultando mi sorpresa con una máscara de timido encanto dije: “no, lo siento, es lo que hay”. Pero no le hice ni puta gracia, chasqueó la lengua y le gritó a una compañera que le trajera cambio. Total, que me hizo esperar casi diez minutos allí para cobrarme mientras atendía a otros clientes, y lo mejor de todo es que cuando abrió la caja tenía cambio. Con lo que yo me quedé pensando que a santo de qué venian esos humos, que vale que es una putada trabajar en agosto, pero que la educación no tiene por qué irse de vacaciones.
Una tontería, direis, por esa minucia no hace falta indignarse. Pues todavía hay más, porque hoy me lo ha vuelto a hacer. Hoy ha venido mi señor padre a casa, y hemos visto que no quedaba agua para comer, y la del grifo la verdad es que es vomitiva, así que he tenido que ir a comprar unas botellas. Sin pensarlo he pillado un billete de 10 euros y me he ido tan feliz. Y al cruzar por la puerta del Consum, allí estaba ella otra vez. Jarl, y yo con un billete grande para comprar solamente un par de botellas de agua... Me ha visto y ha entornado los ojos como diciendo “ya está aquí este patán...”. Entonces me he dicho “va, de paso compra unas papas y unos yogureses, para redondear tu dieta y que la harpía esta no tenga que calentarse la cabeza buscando cambio”. Y eso he hecho. Pero ni aún así he dejado de sentir su finisisisisima educación y buen trato. La cuenta marcaba 5,02 euros y cuando le he dado el billete todavía me ha soltado “¿no tienes los dos?”. Yo me he quedado pensando “pero hijaputa, ¿no ves que no, que si los tuviera te los habría dado?” pero le he dicho, “pues no”. Y a vuelto a chasquear la lengua, y esta vez ha sonado en plan “ya lo sabía, era por joderte un rato”. Y me ha dado el cambio en un montón de monedas de todos los pelajes, como diciendo “ale, para que a la próxima tengas”. Ni siquiera me ha contestado cuando me he despedido.
Joder, yo no pido que me traten servilmente, como si fuera el Stark de Invernalia, pero sí con un mínimo de educación. Más que nada porque estoy acostumbrado a trabajar de tratando con el cliente (tanto en mi etapa como conserje como de teleoperador) y me fijo bastante en esas cosas, porque yo trato de ser siempre agradable en el trato, incluso en los días en que todo es una mierda y te gustaría que el mundo implosionara. Y es que una puta sonrisa no cuesta nada.
Bueno, y para suavizar un poco este tocho-post os pongo más fotos de Mallorca. En la primera me podeis ver de Sansón en las ruinas talayóticas (creo que se escribe así) de Artà. Las otras dos son instantaneas de Valldemossa, otro precioso pueblo de los que tantos hay en la isla.



Ahora, embargado por una profunda emoción, estoy escuchando el Adagio para cuerdas de Samuel Barber.
PENSAMIENTO DEL DÍA: Hay tantas novedades en tu cuerpo
y un difícil acertijo para poder empezar.
Anotación por Germán Pallardó Roca a las 13:46:56
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Comentarios:
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Amigo, de sobra sabrás que gente maja hay en todos sitios.
A nivel personal diré que en la jardinería no es que tenga mucho trato con los clientes pero, ché, no cuesta na estar to el día así de broma y eso. La gente lo ve y lo agradece. Exceptuando el día aquel que quitando barro del suelo -ugh- casi mandé a la mierda a las dos papagayas aquellas, el buen humor prima en mi persona.
No cuesta nada reir y sonreirEnviado por swyx el 27-08-2005 a las 20:34:07
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Excelente comentario sobre esas pequeñas cosas que a todos nos revienta y más de unavez hemos pasado.
Confieso haberme reído con más de un pasaje.Enviado por McCoy el 01-09-2005 a las 18:31:35
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Excelente comentario sobre esas pequeñas cosas que a todos nos revienta y más de unavez hemos pasado.
Confieso haberme reído con más de un pasaje.
Yo también poseo experiencias similares con algún paciente.Enviado por McCoy el 01-09-2005 a las 18:32:10
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